sábado, 24 de septiembre de 2011

No somos nadie, rap sobre Esperanza Aguirre y la enseñanza pública

viernes, 23 de septiembre de 2011

'¿Qué prefieres?' Me llega y lo comparto, sucinto pero claro

¿Qué prefieres?
A.     Cambiar TODAS las papeleras de la ciudad de Madrid (coste: 76 millones de €)
B.     Hacer que 3.300 profesionales sigan trabajando en la educación y no vayan al paro (coste: 80 millones de €)
 
¿Qué prefieres?
A.     Ver por todas partes en carteles que somos "la suma de todos" y que el metro de Madrid vuela (coste en 2011: 111 millones de €)
B.     Mantener una red de educación pública que pueda dar a TODOS la oportunidad de prepararse y llegar hasta donde quieran (coste: 80 millones de €)
¿Qué prefieres?
A.     Destinar dinero público a los que más lo necesitan (aulas de compensación educativa, desdobles para los alumnos con más problemas, departamentos de orientación que ayudan a alumnos con situaciones complicadas, aulas de enlace para alumnos que llegan y no conocen el idioma ...) (coste: 80 millones de €)
B.     Destinar dinero público a los que más tienen (desgravación fiscal para las familias que llevan a sus hijos a colegios PRIVADOS) (coste: 65 - 90 millones de €)
¿De verdad crees que quitan recursos a la escuela pública para ahorrar dinero?
¿Aún piensas que la crisis es la causa de los recortes en la escuela pública? Si así fuese, ¿te has preguntado por qué no recortan también de la privada?
 
No te dejes engañar, en Madrid están intentando acabar con la Educación Pública para todos e imponer la Educación Privada para unos pocos, ¿LO VAS A PERMITIR?
DIFUNDE ESTE E-MAIL Y ACUDE A LAS MANIFESTACIONES, RECUERDA QUE TUS HIJOS SERÁN LOS PRINCIPALES AFECTADOS.

sábado, 12 de febrero de 2011

En la Comunidad de Madrid, los directores de centro son representantes de la región ante el claustro de profesores

¿Qué significa esto? ¿Supone un cambio significativo en la labor docente? ¿Es igual en toda España?

En las Comunidades Autónomas el director de centro sigue siendo un representante del Claustro de Profesores elegido por y entre el claustro de profesores del centro correpondiente. De esta manera se garantiza la orientación pedagógica y la autonomía docente en la realización de su labor y en el seguimiento escrupuloso de las leyes. Para resolver conflictos e investigar posibles incumplimientos existe otra instancia funcionarial superior: la inspección educativa. La autonomía e independencia, siempre sujeta a inspección, garantizan la búsqueda constante de la realización de los fines y objetivos establecidos por el legislador.

Cuando los directores de centro y la inspección educativa están sometidos a las directrices (ya no siempre públicas, manifiestas y sujetas a crítica) del equipo de gobierno regional de turno, nos vemos ante una situación de arbitrariedad e indefensión en la labor docente difícilmente justificables y admisibles. Nos pone ante una coyuntura que en este país dábamos por superada tras la política decimonónica de alternancia de gobierno entre conservadores y liberales, que suponía con el cambio de gobierno el completo cambio de la estructura funcionaral. La existencia de un cuerpo funcionarial, hoy día, ¿no tiene el objetivo de garantizar la continuidad de la labor independiente de un cuerpo de profesionales con sujeción a lo estrictamente dado por los parlamentos y los gobiernos sin más injerencia en su actividad?

Y es que hay que distinguir entre la convenencia social y la convenencia política. La conveniencia política es cortoplacista, su interés es mejorar la apariencia para optimizar sus resultados electorales en los siguientes comicios; el interés social es la mejora efectiva, no sólo aparente ni partidista. Los políticos velan por sus intereses particulares, los funcionarios (entre los que se da la máxima pluralidad de credos o adhesiones políticas) garantizan el desvelo por el interés de todos. Los políticos deben señalar la dirección, los profesionales, marcar el camino.

Pero no. En este país, el primero en que se ha dicho que "Montesquieu ha muerto", y con él la división de poderes (entre los que sin apurarme mucho incluyo el poder social, que debiera ser no sólo electoral), los políticos pervierten todo y convierten cualquier materia, por delicada que sea para el interés de todos, en una cuestión de supervivencia política. Esto, susodicho, conlleva una mayor preocupación por la apariencia de las cosas que por su realidad.

Volviendo al asunto, cuando los gobernantes nombran a su capricho a los altos funcionarios de la inspección educativa y entre sus adeptos, fieles y sumisos, a los directores de los centros educativos, nos encontramos ante un sistema educativo sujeto no sólo a los cambios normativos, como sería deseable, sino también al capricho y arbitrio de unos que no conocen la realidad educativa desde adentro y que imponen su criterio. ¿Por qué los directores de centro y sus jefes de estudio son marionetas de los gerifaltes políticos en la Comunidad de Madrid? No sólo por la antedicha afinidad ideológica, también por motivos pecuniarios. En el año 2009, en la Comunidad de Madrid se congelaron los complementos específicos docentes (medida excepcional y sin igual en toda España) al tiempo que se aumentó la retribución de los directores de centro con un complemento que podía (en función del número de alumnos) alcanzar los 1618,50 €. De este modo, la administarción educativa bajaba los salarios de los profesores y aumentaba el de los directores de centro, ya entonces "representación de la Comunidad de Madrid ante los usuarios del servicio público educativo y son el cauce de comunicación entre la Consejería de Educación y los miembros de la comunidad educativa, integrada, principalmente, por los alumnos, padres y las corporaciones locales madrileñas". No hubo que esperar más que hasta 2010, año en que llegaría la bajada salarial a todos los funcionarios, para que el 60% del complemento aplicado a los directores se extendiese a sus jefes de estudio. Así, la compra de voluntades era definitiva, y los directores de centro y sus jefes de estudio están sujetos a los intereses políticos y las voluntades de alumnos, padres y corporaciones locales, que completan la terna de los que defienden sus propios intereses y no los de todos. ¿Y los profesores? Cero a la izquierda. La llamada Ley de Autoridad Docente no hace más que reforzar la autoridad de los equipos directivos y menguar la del docente en la propia aula ante el equipo directivo de su centro, que, como ya le consta a usted, tiene por prioridad la complacencia de alumnos y padres. ¿Implicancias? Muchas. ¿Las imaginan? Padres y alumnos marcan la pauta pedagógica, los padres y alumnos que incordian con su insistencia a los equipos directivos, obviamente. Y sobre todo, que más importa que las aulas estén llenas (en ello van el sueldo de directores y jefes de estudio y el prestigio de los políticos en educación) y que los alumnos titulen, que el hecho de que adquieran unas destrezas y aprendizajes reales para la vida. Titular en la ESO o en el Bachillerato no significa necesariamente haber adquirido las capacidades que nominalmente se persiguen para obtener tales certificaciones.

En detalles de experiencias propias o de compañeros no entraré, baste señalar el marco en que nos encontramos, dibujado expresamente con datos objetivos.

Jesús Malia
Profesor (por el momento) de Matemáticas, y poeta

lunes, 7 de febrero de 2011

Un chiste de Balboa sobre la educación en valores


Extraído de http://balboadrawings.blogspot.com/