domingo, 10 de octubre de 2010

Puebla en ABC, domingo 10 de octubre de 2010

sábado, 9 de octubre de 2010

Tululo III, por Francisco García Pérez

La profesora echó un vistazo por el ventanuco desde el que se divisaba una esquina de La Caleta de Cádiz.Daba clase en un colegio de la provincia,y, aunque era sevillanacerrada,los gaditanos le encantaban. Encima de la mesa de su estudio, unos cien exámenes para corregir.No se dejó invadir por la pereza, se sirvió un té frío y se sentó a la tarea. Antes,una última ojeada a la luz inmensa sobre el mar.
Los ejercicios, 4.° de la ESO, trataban sobre las lenguas peninsulares y alguna cuestión de cultura general que había conseguido ir metiendo con calzador a los chavales: un poco de- arte, unas pinceladas de historia... Leyó el primero: «Los versos utilizados en España antes del Renacimiento eran, mayormente, el dodecaedro y el octoedro». ¡Virgen Santa del Rocío! Tachó la respuesta, pero incorporó un «jajajá» con el rotulador rojo en el margen. No se desmoronó.En el tercero de los folios, se afirmaba literalmente: «El euskera es una lengua bilingüe». Se quitó las gafas,se masajeó las sienes: no podía ser cierto. Pero lo era, porque, según otro alumno: «El euskera se cree que llegó del Cáucaso [sic] con una familia de inmigrantes». Y todo ello, claro,escrito en lo que quería ser un andaluz fonético. Por ejemplo: «El gallego es de origen griego derivado del latín», que aparecía como «el gayego e dorihen jriego deribao del latín»...
De pronto, una respuesta le hizo fijar Su atención de modo especial: «Tululo III». Allí estaba, como contestación a la pregunta número 12. «Tululo III». ¿Tululo Tercero?, se preguntó, ¿pero cuándo hablé yo de de un Tululo Tercero? ¿Qué habría entendido aquella alma cándida? Preocupada, repasó la lista de reyes, de papas... ¿Tululo Tercero? ¿Acaso había querido decir Tululo Tres? Es posible... pero ¿quién es Tululo Tres,en tado caso? Ya está, pensó, este elemento metió aquí a algún cantante de moda o a algún personaje de «Gran hermano», a algún Camilo Sesto moderno, armándase un taco. Se preparó otra té, más frío aún. Sonrió recordando aquel gazapo de un periódico que puso como pie de foto «Inocencio Díez» bajo una reproducción del retrato velazqueño del Papa Inocencio X.
Ahí fue cuando se le encendió la bombilla. Recordaba, en efecto, haber explicado algo de pintores famosos en una de las clases. Recordó enseguida que había insistido mucho en que prestaran atención, que aquello iba a ser asímismo materia de examen, que guardaran silencio. Sí, incluso había llevado diapositivas al aula... La intuición le fue creciendo dentro coma un irresistible golpe de mar. Algo tenía que ver el «Tululo III» de los demonios con aquella jornada. Algo, pero qué. Agitada, fue en busca de la cartera dande guardaba las preguntas del examen que había puesto. Encontró la de marras y aún quedó más perpleja. La había formulado así: «Escribe el nombre de algún pintor francés famoso». Y Tululo III ¿qué tenía que ver con eso? Ella misma fue repasando en su memoria los artistas franceses: Monet, Manet, Pissarro... Sisley, Morisot... Delacroix, Renoir... Cézanne, Gauguin...
Cuando cayó en la cuenta, hubo de sentarse de golpe en el sofá. Aquella clase se le vino al punto, imagen tras imagen, palabra tras palabra: «A ver, niños, hoy vamos a estudiar a un pintor muy bohemio y muy bueno que se llama Toulouse Lautrec». Y, claro, ¿cómo pronuncia esa frase una sevillana adoptada por Cádiz? Muy sencillo: «Vamo a estudiá a un pintó mu bohemio y mu güeno que ze yama Tululotré». Y el niño, sabedor de Felipes III, de Carlos III, de Abderramanes III, de tantagente que ha sido III en la historia, no tuvo duda al copiar en su cuaderno el nombre del artista: «Tululo III».¡Ole y ole, chaval!

sábado, 12 de junio de 2010

La que nos está llegando: interinos sin vacaciones

A partir del próximo curso académico, los docentes interinos de la Comunidad de Madrid no percibiremos (perdón, percibirán) las vacaciones de verano.Aquí
En el proceso selectivo de personal docente en la enseñanza secundaria que está en marcha, vemos que el número de aspirantes se ha reducido a la mitad. En mi especialidad, Matemáticas, somos 865, cuando no recuerdo ningún año por debajo de los 1500. Esta drástica disminución, recuérdese, se produce en un tiempo en que no sobra trabajo. ¿Por qué? A pesar de lo que se pervierte y manipula a la opinión pública, la ciudadanía somos consciente de que el 40% de los funcionarios son personal temporal y de que sus condiciones laborales no dejan de empeorar en la Comunidad de Madrid.
A resultas de esto, pues, comienzan a escasear los profesores en las aulas. Ésta es la situación. Y ahora, a los resistentes, a los que creemos en la enseñanza pública y accedemos a trabajar en estas condiciones de inestabilidad (
-sabemos cuando comenzamos una sustitución y un contrato pero no cuándo termina
-haber trabajado un mes no garantiza trabajar el siguiente
-haber trabajado un curso no garantiza trabajar el siguiente
-es muy frecuente quedarse sin contrato durante los periodos de vacaciones de navidades y semana santa, y durante los puentes largos)
nos dan el golpe definitivo: no pagarnos las vacaciones de verano. Hasta ahora, trabajando 165 días durante el curso escolar (cinco meses y medio entre septiembre y junio, que son 10 meses, por si no te salen las cuentas), se generaba el derecho de cobrar los meses de julio y agosto. Para los pocos valientes que quedamos dispuestos a prestar servicio con carácter interino, esto es insostenible: no se puede vivir durante un año cobrando seis meses.
¿Qué supone esto? Pues que para el próximo curso y posteriores se irá reduciendo el número de profesores dispuestos a trabajar con carácter interino. ¿Y? Pues que las escuelas y los institutos permanecerán abiertos (por ahora) pero cada vez será más frecuente encontrar aulas sin profesores: nadie habrá dispuesto a suplir las bajas por maternidad (tres meses), o licencia por boda (dos semanas), o la que sea la causa justificadísima por las que los interinos somos imprescindibles para mantener la calidad de la enseñanza, si no mejorarla.
La indecente ésta que gobierna la Comunidad de Madrid, nos obliga al exilio, que no le quepa duda, que pocos colectivos tan móviles como los profesores. Si aquí no nos quieren, nos iremos a otra comunidad.
A los que esto os toca un pie, nada, nada, que hacéis muy bien, pasad de este tema. ¿Pero no os habéis dado cuenta de que ya nos faltan médicos en la sanidad pública? ¿Se hace algo para resolverlo? No, y a hora se ataca a la enseñanza pública, en poquitos años nos faltarán profesores. ¿La solución a la que nos obligan? Si quieres un médico, págatelo. Si quieres un profesor, pagátelo. Y todo esto cobrando menos. Jejeje. Graciosísimo: nos bajan los salarios y nos reducen derechos sociales por los que ahora tendremos que pagar. ¡Cuánto me acuerdo de Rafael Simancas! Corrupto, incapaz, traidor. Pero en fin, no es que cifre mis esperanzas en ningún político: lo que sabemos de cierto de todos ellos es que nos van a fallar.