jueves, 12 de noviembre de 2009

Tiro al Aula, sí...

Tiro al aula. El tiro al plato sale un poco caro: destrozar la loza no está nada bien. Así que mejor disparar contra el docente, ¿no os parece queridos colegas?

Bueno, perdonad la burrada, dejadme vivir, pero algún título tenía que poner. Y por cierto, luego me doy cuenta de que en efecto, en mi pueblo, en Barbate, corría el curso 1996/1997 cuando yo cursaba segundo de Bachillerato (aquél, el Unificado Polivalente). Pues fue que durante aquel curso sufrimos ataques con una escopeta: había perdigonazos en las paredes exteriores y alguno en los cristales del aula.

Tirar al plato es un derroche, tirar al aula es natural. En el aula comienza la opresión, en el aula comienza la anulación del individuo y su idiosincrasia. Y nosotros, los profes, somos los responsables. Así que hijos y madres, hijas y padres, no os frustéis, no consintáis que en el insitituto anulen vuestras personalidades u os exijan responsabilidades por vuestro comportamiento, no, tiro al aula. Vosotros sois irresponsables como jefes de estado, y nosotros, los profesores, somos vuestros vasallos.

Tiro al aula, palante. A ver qué sale.

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