domingo, 16 de diciembre de 2012

Los 1000€ de Extremadura

"Un total de 3.900 desempleados extremeños de entre 18 y 25 años sin graduado en ESO podrá obtener esta titulación gracias a un plan específico de formación que pondrá en marcha el Gobierno autonómico.
[...]
Asimismo, las personas que completen la formación, que se impartirá durante 35 semanas mediante 18 horas lectivas semanales, recibirán 1.000 euros en total como "compensación económica" por completar las clases y obtener el título en ESO. El objetivo, según explica la vicepresidenta es que adquieran una titulación básica que les permita mejorar su acceso al mercado laboral. Para incentivarles, se les ofrece la posibilidad de obtener el título en 35 semanas, cuando por la vía 'normal' son cuatro años, y a los alumnos que lo consigan, la Junta les abonará 1.000 euros. "Se trata de un plan ambicioso desde su inicio y en el que no se han escatimado medios económicos ni personales", destaca. "
Hasta aquí un breve extracto de información en Libertad Digital.

Luego cabe preguntarse ¿qué más estimulos necesita un joven desempleado para terminar la Educación Secundaria Obligatoria? ¿No tiene posibilidad sin este plan específico?

A lo segundo, responder que no, que existen centros de adultos en que concluir su formación, por lo que este plan exprés de titulación no es una solución sino un atajo. Y un atajo pésimo, de apenas un curso lectivo para obtener un título al que da derecho cuatro años de estudios.

A lo primero (¿qué más estímulos necesita un joven desempleado, inactivo y sin perspectivas para concluir la ESO?) solo me doy una respuesta, ninguno.

Si bien la educación hasta 4º de ESO es un derecho universal, no lo es menos que es así porque socialmente consideramos imprescindible este nivel de formación para el desenvolvimiento personal y social. Así, no solo debe constituir un derecho, sino una obligación, un compromiso con sí mismo de cada uno de los estudiantes y un compromiso con la sociedad que le facilita y demanda esos conocimientos.

Pero entonces, cuál es la solución, retener a la fuerza a esos chicos y chicas en las aulas. No. Esa medida es responsable del alto nivel de fracaso en nuestros centros de enseñanza y de crear el mal ambiente de trabajo y responsabilidad que se da en las aulas, porque gran cantidad de ellos solo esperan a cumplir los 16 años para poder abandonar las clases.

Una solución es sacarlos de los IES para que sigan cursando la ESO. Una solución es retirar a quienes no ejercen su responsabilidad estudiantil de las aulas para llevarles a centros específicos de alta disciplina donde estén obligados al tiempo que cursan la ESO a ejercer responasibilidades laborales y sociales sin remuneración. Una solución es mostrarles la vida y hacerles ver que el no uso del derecho a recibir una formación en condiciones estándar es una irresponsabilidad civil de consecuencias sociales y personales para ellos. Mientras que estos absentistas sigan en las aulas echados sobre las mesas o quedándose en casa porque no les apetece ir a clases (con el consentimiento o pesar paterno), no hay solución posible.

La educación es un derecho individual y una obligación social.

viernes, 23 de septiembre de 2011

'¿Qué prefieres?' Me llega y lo comparto, sucinto pero claro

¿Qué prefieres?
A.     Cambiar TODAS las papeleras de la ciudad de Madrid (coste: 76 millones de €)
B.     Hacer que 3.300 profesionales sigan trabajando en la educación y no vayan al paro (coste: 80 millones de €)
 
¿Qué prefieres?
A.     Ver por todas partes en carteles que somos "la suma de todos" y que el metro de Madrid vuela (coste en 2011: 111 millones de €)
B.     Mantener una red de educación pública que pueda dar a TODOS la oportunidad de prepararse y llegar hasta donde quieran (coste: 80 millones de €)
¿Qué prefieres?
A.     Destinar dinero público a los que más lo necesitan (aulas de compensación educativa, desdobles para los alumnos con más problemas, departamentos de orientación que ayudan a alumnos con situaciones complicadas, aulas de enlace para alumnos que llegan y no conocen el idioma ...) (coste: 80 millones de €)
B.     Destinar dinero público a los que más tienen (desgravación fiscal para las familias que llevan a sus hijos a colegios PRIVADOS) (coste: 65 - 90 millones de €)
¿De verdad crees que quitan recursos a la escuela pública para ahorrar dinero?
¿Aún piensas que la crisis es la causa de los recortes en la escuela pública? Si así fuese, ¿te has preguntado por qué no recortan también de la privada?
 
No te dejes engañar, en Madrid están intentando acabar con la Educación Pública para todos e imponer la Educación Privada para unos pocos, ¿LO VAS A PERMITIR?
DIFUNDE ESTE E-MAIL Y ACUDE A LAS MANIFESTACIONES, RECUERDA QUE TUS HIJOS SERÁN LOS PRINCIPALES AFECTADOS.

sábado, 12 de febrero de 2011

En la Comunidad de Madrid, los directores de centro son representantes de la región ante el claustro de profesores

¿Qué significa esto? ¿Supone un cambio significativo en la labor docente? ¿Es igual en toda España?

En las Comunidades Autónomas el director de centro sigue siendo un representante del Claustro de Profesores elegido por y entre el claustro de profesores del centro correpondiente. De esta manera se garantiza la orientación pedagógica y la autonomía docente en la realización de su labor y en el seguimiento escrupuloso de las leyes. Para resolver conflictos e investigar posibles incumplimientos existe otra instancia funcionarial superior: la inspección educativa. La autonomía e independencia, siempre sujeta a inspección, garantizan la búsqueda constante de la realización de los fines y objetivos establecidos por el legislador.

Cuando los directores de centro y la inspección educativa están sometidos a las directrices (ya no siempre públicas, manifiestas y sujetas a crítica) del equipo de gobierno regional de turno, nos vemos ante una situación de arbitrariedad e indefensión en la labor docente difícilmente justificables y admisibles. Nos pone ante una coyuntura que en este país dábamos por superada tras la política decimonónica de alternancia de gobierno entre conservadores y liberales, que suponía con el cambio de gobierno el completo cambio de la estructura funcionaral. La existencia de un cuerpo funcionarial, hoy día, ¿no tiene el objetivo de garantizar la continuidad de la labor independiente de un cuerpo de profesionales con sujeción a lo estrictamente dado por los parlamentos y los gobiernos sin más injerencia en su actividad?

Y es que hay que distinguir entre la convenencia social y la convenencia política. La conveniencia política es cortoplacista, su interés es mejorar la apariencia para optimizar sus resultados electorales en los siguientes comicios; el interés social es la mejora efectiva, no sólo aparente ni partidista. Los políticos velan por sus intereses particulares, los funcionarios (entre los que se da la máxima pluralidad de credos o adhesiones políticas) garantizan el desvelo por el interés de todos. Los políticos deben señalar la dirección, los profesionales, marcar el camino.

Pero no. En este país, el primero en que se ha dicho que "Montesquieu ha muerto", y con él la división de poderes (entre los que sin apurarme mucho incluyo el poder social, que debiera ser no sólo electoral), los políticos pervierten todo y convierten cualquier materia, por delicada que sea para el interés de todos, en una cuestión de supervivencia política. Esto, susodicho, conlleva una mayor preocupación por la apariencia de las cosas que por su realidad.

Volviendo al asunto, cuando los gobernantes nombran a su capricho a los altos funcionarios de la inspección educativa y entre sus adeptos, fieles y sumisos, a los directores de los centros educativos, nos encontramos ante un sistema educativo sujeto no sólo a los cambios normativos, como sería deseable, sino también al capricho y arbitrio de unos que no conocen la realidad educativa desde adentro y que imponen su criterio. ¿Por qué los directores de centro y sus jefes de estudio son marionetas de los gerifaltes políticos en la Comunidad de Madrid? No sólo por la antedicha afinidad ideológica, también por motivos pecuniarios. En el año 2009, en la Comunidad de Madrid se congelaron los complementos específicos docentes (medida excepcional y sin igual en toda España) al tiempo que se aumentó la retribución de los directores de centro con un complemento que podía (en función del número de alumnos) alcanzar los 1618,50 €. De este modo, la administarción educativa bajaba los salarios de los profesores y aumentaba el de los directores de centro, ya entonces "representación de la Comunidad de Madrid ante los usuarios del servicio público educativo y son el cauce de comunicación entre la Consejería de Educación y los miembros de la comunidad educativa, integrada, principalmente, por los alumnos, padres y las corporaciones locales madrileñas". No hubo que esperar más que hasta 2010, año en que llegaría la bajada salarial a todos los funcionarios, para que el 60% del complemento aplicado a los directores se extendiese a sus jefes de estudio. Así, la compra de voluntades era definitiva, y los directores de centro y sus jefes de estudio están sujetos a los intereses políticos y las voluntades de alumnos, padres y corporaciones locales, que completan la terna de los que defienden sus propios intereses y no los de todos. ¿Y los profesores? Cero a la izquierda. La llamada Ley de Autoridad Docente no hace más que reforzar la autoridad de los equipos directivos y menguar la del docente en la propia aula ante el equipo directivo de su centro, que, como ya le consta a usted, tiene por prioridad la complacencia de alumnos y padres. ¿Implicancias? Muchas. ¿Las imaginan? Padres y alumnos marcan la pauta pedagógica, los padres y alumnos que incordian con su insistencia a los equipos directivos, obviamente. Y sobre todo, que más importa que las aulas estén llenas (en ello van el sueldo de directores y jefes de estudio y el prestigio de los políticos en educación) y que los alumnos titulen, que el hecho de que adquieran unas destrezas y aprendizajes reales para la vida. Titular en la ESO o en el Bachillerato no significa necesariamente haber adquirido las capacidades que nominalmente se persiguen para obtener tales certificaciones.

En detalles de experiencias propias o de compañeros no entraré, baste señalar el marco en que nos encontramos, dibujado expresamente con datos objetivos.

Jesús Malia
Profesor (por el momento) de Matemáticas, y poeta

lunes, 7 de febrero de 2011

Un chiste de Balboa sobre la educación en valores


Extraído de http://balboadrawings.blogspot.com/

sábado, 9 de octubre de 2010

Tululo III, por Francisco García Pérez

La profesora echó un vistazo por el ventanuco desde el que se divisaba una esquina de La Caleta de Cádiz.Daba clase en un colegio de la provincia,y, aunque era sevillanacerrada,los gaditanos le encantaban. Encima de la mesa de su estudio, unos cien exámenes para corregir.No se dejó invadir por la pereza, se sirvió un té frío y se sentó a la tarea. Antes,una última ojeada a la luz inmensa sobre el mar.
Los ejercicios, 4.° de la ESO, trataban sobre las lenguas peninsulares y alguna cuestión de cultura general que había conseguido ir metiendo con calzador a los chavales: un poco de- arte, unas pinceladas de historia... Leyó el primero: «Los versos utilizados en España antes del Renacimiento eran, mayormente, el dodecaedro y el octoedro». ¡Virgen Santa del Rocío! Tachó la respuesta, pero incorporó un «jajajá» con el rotulador rojo en el margen. No se desmoronó.En el tercero de los folios, se afirmaba literalmente: «El euskera es una lengua bilingüe». Se quitó las gafas,se masajeó las sienes: no podía ser cierto. Pero lo era, porque, según otro alumno: «El euskera se cree que llegó del Cáucaso [sic] con una familia de inmigrantes». Y todo ello, claro,escrito en lo que quería ser un andaluz fonético. Por ejemplo: «El gallego es de origen griego derivado del latín», que aparecía como «el gayego e dorihen jriego deribao del latín»...
De pronto, una respuesta le hizo fijar Su atención de modo especial: «Tululo III». Allí estaba, como contestación a la pregunta número 12. «Tululo III». ¿Tululo Tercero?, se preguntó, ¿pero cuándo hablé yo de de un Tululo Tercero? ¿Qué habría entendido aquella alma cándida? Preocupada, repasó la lista de reyes, de papas... ¿Tululo Tercero? ¿Acaso había querido decir Tululo Tres? Es posible... pero ¿quién es Tululo Tres,en tado caso? Ya está, pensó, este elemento metió aquí a algún cantante de moda o a algún personaje de «Gran hermano», a algún Camilo Sesto moderno, armándase un taco. Se preparó otra té, más frío aún. Sonrió recordando aquel gazapo de un periódico que puso como pie de foto «Inocencio Díez» bajo una reproducción del retrato velazqueño del Papa Inocencio X.
Ahí fue cuando se le encendió la bombilla. Recordaba, en efecto, haber explicado algo de pintores famosos en una de las clases. Recordó enseguida que había insistido mucho en que prestaran atención, que aquello iba a ser asímismo materia de examen, que guardaran silencio. Sí, incluso había llevado diapositivas al aula... La intuición le fue creciendo dentro coma un irresistible golpe de mar. Algo tenía que ver el «Tululo III» de los demonios con aquella jornada. Algo, pero qué. Agitada, fue en busca de la cartera dande guardaba las preguntas del examen que había puesto. Encontró la de marras y aún quedó más perpleja. La había formulado así: «Escribe el nombre de algún pintor francés famoso». Y Tululo III ¿qué tenía que ver con eso? Ella misma fue repasando en su memoria los artistas franceses: Monet, Manet, Pissarro... Sisley, Morisot... Delacroix, Renoir... Cézanne, Gauguin...
Cuando cayó en la cuenta, hubo de sentarse de golpe en el sofá. Aquella clase se le vino al punto, imagen tras imagen, palabra tras palabra: «A ver, niños, hoy vamos a estudiar a un pintor muy bohemio y muy bueno que se llama Toulouse Lautrec». Y, claro, ¿cómo pronuncia esa frase una sevillana adoptada por Cádiz? Muy sencillo: «Vamo a estudiá a un pintó mu bohemio y mu güeno que ze yama Tululotré». Y el niño, sabedor de Felipes III, de Carlos III, de Abderramanes III, de tantagente que ha sido III en la historia, no tuvo duda al copiar en su cuaderno el nombre del artista: «Tululo III».¡Ole y ole, chaval!